No se ha de olvidar que, a la par que se empezó a desarrollar la ciencia en Europa, en el ahora llamado nuevo mundo se produjeron, por parte de sus culturas, múltiples manifestaciones intelectuales, como el desarrollo de una matemática.
Se trata de civilizaciones perdidas, con las cuales no se había contactado nunca y de las que apenas quedan restos y documentos para poder apreciar su gran riqueza.
En el actual territorio americano se asentaron y desarrollaron diversas culturas desde milenios antes de Cristo. Habitando allí el hombre probablemente desde antes del año 11.000 A.C., desarrollándose las culturas, de un modo más completo desde el 1.500 A. C., principalmente en la zona de Monte Albán y el sur de la costa del Golfo de México con la cultura olmeca. No obstante, vemos , comparando las fechas, que en Occidente se inició la cultura alrededor del 3.000 A. C., y en América, en el 1.500 A. C., llegando a la conclusión de que la cultura allí estaba atrasada respecto del viejo mundo.
El desarrollo de la matemática en Mesoamérica está relacionado, posiblemente, con cuestiones astronómicas y el calendario.
Se ha encontrado en la zona, en monumentos de Tabasco (Méjico), indicios de una escritura de numerales que empleaba puntos y rayas que data del 800 A.C., procedente de la cultura olmeca, y que posteriormente sería adoptada por la cultura maya.
Hay un hecho muy sorprendente con respecto a la matemática precolombina: el uso que hacían los mayas de un sistema de numeración con carácter posicional y con un signo para el cero, tal como nuestro actual sistema de numeración. Es sorprendente porque la noción de cero como número y el principio posicional no aparecería a este lado del Atlántico hasta el siglo VI D.C., en la India, no presentándose al inicio del desarrollo de los numerales en la cultura hindú, sino apareciendo posteriormente. Teniendo en cuenta el atraso de la cultura americana y el hecho de que esta numeración surgiera en tan tempranas fechas en comparación con el antiguo continente, este hecho constituye un suceso más que inquietante, increíble. Ya en monumentos del año 30 A.C. aparecen inscripciones con estos números.
Por otra parte, los ceros más antiguos escritos de los que se tiene conocimiento son ceros esculpidos en monumentos mayas del 357 D. C.
Otra diferencia existente, más conceptual, es que, mientras el cero hindú es un punto de menor dimensión que los demás numerales, el cero maya tiene una importancia especial, lo que se determina viendo sus representaciones.
Se trata de civilizaciones perdidas, con las cuales no se había contactado nunca y de las que apenas quedan restos y documentos para poder apreciar su gran riqueza.
En el actual territorio americano se asentaron y desarrollaron diversas culturas desde milenios antes de Cristo. Habitando allí el hombre probablemente desde antes del año 11.000 A.C., desarrollándose las culturas, de un modo más completo desde el 1.500 A. C., principalmente en la zona de Monte Albán y el sur de la costa del Golfo de México con la cultura olmeca. No obstante, vemos , comparando las fechas, que en Occidente se inició la cultura alrededor del 3.000 A. C., y en América, en el 1.500 A. C., llegando a la conclusión de que la cultura allí estaba atrasada respecto del viejo mundo.
El desarrollo de la matemática en Mesoamérica está relacionado, posiblemente, con cuestiones astronómicas y el calendario.
Se ha encontrado en la zona, en monumentos de Tabasco (Méjico), indicios de una escritura de numerales que empleaba puntos y rayas que data del 800 A.C., procedente de la cultura olmeca, y que posteriormente sería adoptada por la cultura maya.
Hay un hecho muy sorprendente con respecto a la matemática precolombina: el uso que hacían los mayas de un sistema de numeración con carácter posicional y con un signo para el cero, tal como nuestro actual sistema de numeración. Es sorprendente porque la noción de cero como número y el principio posicional no aparecería a este lado del Atlántico hasta el siglo VI D.C., en la India, no presentándose al inicio del desarrollo de los numerales en la cultura hindú, sino apareciendo posteriormente. Teniendo en cuenta el atraso de la cultura americana y el hecho de que esta numeración surgiera en tan tempranas fechas en comparación con el antiguo continente, este hecho constituye un suceso más que inquietante, increíble. Ya en monumentos del año 30 A.C. aparecen inscripciones con estos números.
Por otra parte, los ceros más antiguos escritos de los que se tiene conocimiento son ceros esculpidos en monumentos mayas del 357 D. C.
Otra diferencia existente, más conceptual, es que, mientras el cero hindú es un punto de menor dimensión que los demás numerales, el cero maya tiene una importancia especial, lo que se determina viendo sus representaciones.
Representación del cero.
El sistema de numeración maya, a diferencia del hindú, es de base vigesimal, y este hecho se vincula a que tomó como base los veinte dedos que posee el cuerpo humano.
Los numerales mayas tenían dos variantes: los numerales geométricos o normales, y losnumerales en forma humana, que, por lo general, se presentaban como una cara antropomorfa, aunque existen casos especiales donde se presenta todo el cuerpo. En la figura siguiente se contemplan los numerales mayas en sus dos variantes:

Representación de los números por los mayas .
La primera notación, la geométrica, está constituida por puntos, rayas y el símbolo de la concha. Los puntos representan unidades, y las rayas, cinco unidades; se pueden formar agrupaciones de puntos con un número máximo de cuatro, y las rayas tienen como máximo el de tres por cada agrupación, todo esto utilizando un principio de adición. Se manejan de este modo representaciones del cero al diecinueve, pues cada posición en el sistema es de veintenas.
La segunda notación, la variante de cara, es una colección de 20 figuras que representan cabezas mostradas de perfil. Con está notación, al igual que en los números hindúes, no se utiliza el principio de adición, siendo representado cada número por un guarismo, aunque de forma muy compleja. Las variantes de caras se utilizaban casi exclusivamente para datar acontecimientos y numerales monumentales, en los cuales iban acompañados, por lo general, por los mismos números en la notación geométrica.
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